Conociendo a tu pareja más allá de lo que dicen los expertos
Artículo tomado de Young Married Life, una sección de www.focusonthefamily.org
Siempre me ha gustado la lectura, por lo que leía todo lo que me llegaba a las manos...lo cual incluía los libros de mis padres sobre el matrimonio. A mis 13 años nos mudamos al extranjero,..y me tomó mucho tiempo conocer nuevos amigos, así que me dediqué aún más a la lectura. Sabía que me casaría algún día entonces pensé ¿por qué no adelantarme aprendiendo sobre los principios de un buen matrimonio desde ya?
Me casé mucho después, poco antes de los 30 años, y encontré que la mayoría de los principios del matrimonio que leí muchos años antes, me fueron de gran ayuda. Así que oí una promoción sobre un libro para esposas jóvenes en un programa de radio y luego de conseguirlo empecé a leerlo buscando ser mejor compañera en mi matrimonio.
Ahora bien, a solo dos días de lectura (y ejecución) de la información contenida en el libro, mi esposo quiso hablar conmigo acerca de mi comportamiento. La conversación con él fue algo como lo siguiente:
Él: "¿Querida, qué es lo que estás haciendo?"
Yo: "¿Qué quieres decir?"
Él: "Estás actuando un poco…rara. ¿Qué te está pasando?"
Yo: "Oh, es que estoy leyendo un libro sobre el matrimonio y estoy aprendiendo lo que a los maridos les gusta y no les gusta en las esposas, y de cómo las mujeres pueden ser mejores esposas. ¡Así que lo estoy poniendo en práctica para que tengamos un matrimonio aún mejor!"
Él: "¿! Qué es exactamente lo que dice el libro?!"
Yo: "Ehh bueno, cosas como que no debo decirte todos los detalles de cada momento de mi día; que a los hombres le gusta que las mujeres se vistan muy bien; y que quieres que me mantenga esbelta y activa….cositas como esas..."
Él: ¡¿Y es por esto que casi no me hablas, estás usando muchísimo maquillaje y ropa de vestir todo el tiempo, y no comes nada de comida normal?!"
Es entonces cuando descubrí que cuando un libro se refiere a "la mayoría de los hombres", eso no necesariamente incluye a mi marido. Descubrí que a mi esposo yo le parezco más sexy sin usar mucho maquillaje, e incluso cuando llevo puesta solo una camiseta y jeans.A él le gusta oírme hablar de todos los detalles mundanos de mi día, y realmente (increíblemente para mi),mi marido se siente atraído por las mujeres que no son tan esbeltas - ¡como lo soy yo!
Recientemente pasamos por un ejercicio similar cuando leí otro libro acerca del matrimonio; pero esta vezle consultéa mi esposo antes de poner en práctica lo que leí (algunas de las ideas no aplicaban específicamente a nosotros).
Fue entonces cuando me di cuenta de que los libros de matrimonio y seminarios dan buenos consejos y dan un buen panorama general; pero que es importante para la pareja el estudiarse profundamente uno al otro, además de poner en práctica principios generales. De esta manera no se pierde la oportunidad de conversar sobre las preferencias de cada uno, y como resultado, mejorar la relación matrimonial. Hacerle preguntas directas a la pareja y escuchar sus sugerencias sobre cómo ser mejores es un buen ejercicio para fortalecer la relación.
La combinación de principios generales, con adaptación específica a mi marido, me ha dado excelentes resultados.
¿Y qué tal usted? ¿Cuánto le consulta directamente a su cónyuge sobre cómo podría mejorar a nivel personal y por consiguiente mejorar la relación? Basada en mi experiencia, le recomiendo que lo haga y compruebe los resultados.
Siempre me ha gustado la lectura, por lo que leía todo lo que me llegaba a las manos...lo cual incluía los libros de mis padres sobre el matrimonio. A mis 13 años nos mudamos al extranjero,..y me tomó mucho tiempo conocer nuevos amigos, así que me dediqué aún más a la lectura. Sabía que me casaría algún día entonces pensé ¿por qué no adelantarme aprendiendo sobre los principios de un buen matrimonio desde ya?
Me casé mucho después, poco antes de los 30 años, y encontré que la mayoría de los principios del matrimonio que leí muchos años antes, me fueron de gran ayuda. Así que oí una promoción sobre un libro para esposas jóvenes en un programa de radio y luego de conseguirlo empecé a leerlo buscando ser mejor compañera en mi matrimonio.
Ahora bien, a solo dos días de lectura (y ejecución) de la información contenida en el libro, mi esposo quiso hablar conmigo acerca de mi comportamiento. La conversación con él fue algo como lo siguiente:
Él: "¿Querida, qué es lo que estás haciendo?"
Yo: "¿Qué quieres decir?"
Él: "Estás actuando un poco…rara. ¿Qué te está pasando?"
Yo: "Oh, es que estoy leyendo un libro sobre el matrimonio y estoy aprendiendo lo que a los maridos les gusta y no les gusta en las esposas, y de cómo las mujeres pueden ser mejores esposas. ¡Así que lo estoy poniendo en práctica para que tengamos un matrimonio aún mejor!"
Él: "¿! Qué es exactamente lo que dice el libro?!"
Yo: "Ehh bueno, cosas como que no debo decirte todos los detalles de cada momento de mi día; que a los hombres le gusta que las mujeres se vistan muy bien; y que quieres que me mantenga esbelta y activa….cositas como esas..."
Él: ¡¿Y es por esto que casi no me hablas, estás usando muchísimo maquillaje y ropa de vestir todo el tiempo, y no comes nada de comida normal?!"
Es entonces cuando descubrí que cuando un libro se refiere a "la mayoría de los hombres", eso no necesariamente incluye a mi marido. Descubrí que a mi esposo yo le parezco más sexy sin usar mucho maquillaje, e incluso cuando llevo puesta solo una camiseta y jeans.A él le gusta oírme hablar de todos los detalles mundanos de mi día, y realmente (increíblemente para mi),mi marido se siente atraído por las mujeres que no son tan esbeltas - ¡como lo soy yo!
Recientemente pasamos por un ejercicio similar cuando leí otro libro acerca del matrimonio; pero esta vezle consultéa mi esposo antes de poner en práctica lo que leí (algunas de las ideas no aplicaban específicamente a nosotros).
Fue entonces cuando me di cuenta de que los libros de matrimonio y seminarios dan buenos consejos y dan un buen panorama general; pero que es importante para la pareja el estudiarse profundamente uno al otro, además de poner en práctica principios generales. De esta manera no se pierde la oportunidad de conversar sobre las preferencias de cada uno, y como resultado, mejorar la relación matrimonial. Hacerle preguntas directas a la pareja y escuchar sus sugerencias sobre cómo ser mejores es un buen ejercicio para fortalecer la relación.
La combinación de principios generales, con adaptación específica a mi marido, me ha dado excelentes resultados.
¿Y qué tal usted? ¿Cuánto le consulta directamente a su cónyuge sobre cómo podría mejorar a nivel personal y por consiguiente mejorar la relación? Basada en mi experiencia, le recomiendo que lo haga y compruebe los resultados.








