Tiempo de calidad
Por Mario Machado Silveyra
Psicólogo, M.Psc.
En medio de la presión de la vida moderna muchas son las actividades urgentes que requieren de nuestra atención. Pero el peligro es que en nuestro activismo descuidemos lo más importante: Cuidar el vínculo relacional con las personas que amamos.
Tiempo de calidad es el espacio que dedicamos para poder compartir, dialogar y expresar nuestras necesidades con las personas significativas de nuestras vidas. El tiempo de calidad permite compartir los sentimientos, emociones y lo que pensamos a nuestros allegados.
Esto despierta y fortalece el sentido de pertenencia y de ser importante para los demás como nuestra pareja y familia. La carencia de este tiempo puede sumirnos en un profundo y angustiante sentimiento de soledad que dañará nuestra calidad de vida y las relaciones importantes para nosotros.
- ¿Por qué el ser humano busca o siente la necesidad de tener la compañía del sexo opuesto?
Desde nuestro nacimiento, comenzamos un proceso de interacción con las personas que nos rodean; y desde nuestros primeros días ese tipo de relación modelará nuestros patrones emocionales primarios.
Estas relaciones objetales primarias, es decir, las relaciones con las personas más cercanas en la primera infancia, determinan una especie de mapa emocional con el cual nos conduciremos en la vida posteriormente. Gracias a estas relaciones nos podemos sentir amados o despreciados; aceptados o rechazados; importantes o invisibles.
Aparte de las personas que cumplen con la función materna y paterna, es la pareja la que tendrá un protagonismo determinante en la satisfacción o no, de las necesidades emocionales.
El impulso de estar en pareja con una persona del sexo opuesto nace del impulso erótico materializado en el sexo contrario. El sexo contrario pasa a ser fuente de nutrición emocional tal como lo fue la madre en el niño y la imagen paterna en la niña, es decir, tal como si la persona siguiera su mapa interno relacional primario con las figuras parentales que le brindaron sostenimiento emocional objeto de apego.
Según algunos psicoanalistas en la adolescencia el joven traspasa su deseo (apego) por la madre hacia una joven y la adolescente del padre hacia un joven, estableciéndose de esa manera el deseo por sexo opuesto; Freud trató de explicar este complejo fenómeno con la metáfora del “Complejo de Edipo” para el varón y Jung posteriormente con el “Complejo de Electra” aplicado a la mujer.
- ¿Cuál es el objetivo de vivir en pareja?
Tal como se mencionó anteriormente, la pareja viene a continuar supliendo la necesidad de sostenimiento afectivo y la nutrición emocional que todo ser humano necesita, pero más como un complemento que como un suplidor solamente. Hay quienes no tienen una persona como fuente de esta nutrición emocional, pero cuentan con otra fuente que cumple simbólicamente la función de satisfacción y sostenimiento emocional tal como sacerdotes y monjas. Es interesante que ellos utilicen términos como comprometerse o incluso casarse con la iglesia, con la cual han establecido una verdadera relación vincular.
Entonces, podemos decir que primordialmente el objetivo de establecer una pareja en sentirse amado y amar. Notado y connotado por ese “Otro/a” que es al mismo tiempo objetivo y fuente de afecto. Donde lo ideal es el logro de un vínculo nutridor por obra del amor mutuo.
Otra razón y no menos importante es el impulso intrínseco de perpetuar la especie a través de la procreación. El ser humano encuentra sentido de plenitud en el acto de perpetuarse a través de su descendencia. La familia no solo evita la angustia de la soledad, sino que crea el marco para experimentar el sentido de pertenencia y de ser amado/a. La salud mental de las personas está ligado, en primer lugar, a si esta se desarrolla o no en un sistema familiar donde se manifiesta el afecto, respeto y consideración mutua. Donde existan reglas claras aunque flexibles, y que permitan el desarrollo de la consciencia de solidaridad hacia los demás.
- ¿Cómo mantener viva la relación de pareja?
Existen dos pilares básicos para el mantenimiento de un vínculo satisfactorio en la pareja: La capacidad de desarrollar una buena amistad, y el mantenimiento del lazo erótico. Una pareja son dos personas relacionadas por la mutua confianza y la capacidad de disfrutar el estar juntos, sumado a la mutua atracción y capacidad de disfrute de la sexualidad.
Para mantener entonces viva una relación la pareja no debe descuidar el vínculo del compañerismo y del mutuo apoyo. Toda relación demanda tiempo, para poder compartir sus mutuas necesidades. Cultivar la comunicación significativa. Esto significa poder compartir los sentimientos y necesidades emocionales más profundas con la pareja.
El no poder lograr esto en la pareja, puede generar el alejamiento emocional hasta establecerse lo que se conoce como “divorcio emocional”. Las personas se sienten solas aunque tengan una pareja, ya no comparten tiempo y el sentido de la amistad de diluye.
- ¿Cómo avivar el deseo sexual?
El factor sexual en una relación de pareja es clave. La sexualidad consiste en una forma de tratarse y transmitir el afecto en una relación de pareja. Lo erótico en la relación es fundamental para que las personas se sientan especiales. El divorcio emocional acompañado del descuido en el área de la sexualidad son las principales causas de rompimiento e infidelidad de las parejas. Cuando una persona puede sentirse deseada por su pareja, su autoestima se nutre y se siente afirmada.
Por lo tanto, se le debe de dar al tema de la sexualidad su lugar en la relación. Una de las maneras de mantener viva la sexualidad es, en primer lugar, tomar consciencia de la importancia de esta. La pareja debe desarrollar la capacidad de hablar sobre el tema sexual y cómo crecer en esta área. Hoy día existen muchos libros especializados en el tema escritos por profesionales en el tema y que pueden ser un recurso de la pareja para meditar y compartir sobre un tema tan significativo para la relación.
La asistencia a profesionales. De existir algún tipo de discrepancia sobre el tema, es aconsejable la visita a un profesional en el tema, como un psicólogo o sexólogo, lo importante es no descuidar la dinámica sexual como fuente de satisfacción mutua para evitar el deterioro de la relación.
Asimismo, se debe de tener especial atención en cuanto al tiempo de calidad en la pareja. Para poder cultivar tanto la amistad como la sexualidad, es menester el dedicar tiempo de calidad a la relación de pareja. Esto por lo general demanda un esfuerzo de ambos ya que la demanda de la vida moderna tiende a robarnos el tiempo que la pareja necesita.
- Consejos para maximizar el tiempo juntos entre trabajo, hogar e hijos
Existen cinco áreas importantes que se deben tener presentes en la vida de toda familia.
1. El espacio individual: Toda persona necesita dedicar tiempo para sí misma. Puede ser para lograr metas en los estudios, trabajar en su salud, recrearse, trabajar su espiritualidad, etcétera. Quien se siente bien consigo mismo puede dar y compartir de su abundancia emocional a otros.
2. El espacio de pareja: La pareja requiere tiempo para cultivar su amistad, cercanía emocional y crecer en el goce de su sexualidad.
3. El espacio nuclear: Consiste en el tiempo que se pasa en relación con el resto de la familia. La familia debe estar vinculada mediante el contacto y el diálogo de sus miembros entre sí.
4. El espacio social: es como la familia se relaciona con sus familia extendida, iglesia, comunidad, etcétera. Si bien la familia requiere privacidad, no puede ser un ente aislado de los demás, y desarrollar la capacidad de socializar.
5. El espacio del trabajo: El trabajo requiere tiempo, pero muchas personas pueden descuidar las otras generando un serio desequilibrio que afectará a todo el sistema familiar.
Además, es importante mencionar que la familia atraviesa etapas. Puede ser que en algunas etapas de la vida de la familia cierto espacio demande más que otro, pero debemos tener el cuidado de no permanecer así más de lo necesario, tomando en cuenta que lo más importante es crecer emocional y espiritualmente. Para esto, la pareja y la familia siguen siendo el marco principal donde el sentido de pertenencia y de ser amado se hace realidad. Pero las vinculaciones afectivas tienen que alimentarse y cuidarse, esto requiere tiempo de calidad donde el diálogo significativo y la demostración física del afecto se manifiesten.
Por Helena Calderón
Psicóloga
¿Cómo saber si nuestro matrimonio tiene la prioridad que merece?
¿Cómo darnos cuenta si el amor se está acabando?
¿Cómo honramos a nuestra pareja?
¿Damos a nuestro cónyuge el respeto que se merece?
La mayoría de parejas se casan teniendo grandes expectativas para su matrimonio y con desmesuradas ilusiones. Los mismos, en muchas oportunidades, no toman en cuenta las responsabilidades que el acto del matrimonio implica (cada uno debe asumir su parte al conformarse en cónyuge de su pareja). Frecuentemente, esta visión incompleta del matrimonio provoca que en poco tiempo las expectativas se vuelvan en frustraciones y el encanto en desilusión.
Podemos observar con frecuencia que uno o ambos integrantes de la pareja no interiorizan el concepto integral del matrimonio, por lo tanto sus actuaciones continúan reflejando intereses individuales por encima del bienestar de la pareja. Este comportamiento no es consecuente con el compromiso, libremente adquirido, al unir sus vidas en matrimonio. Por lo tanto esto origina una serie de conflictos que deterioran, en mayor o menor grado, la relación de pareja.
Es importante entonces, reconocer que nada ocurre por casualidad; toda forma de proceder tiene una causa y un efecto. Nuestras acciones no brotan espontáneamente, sino que responden a una decisión conciente, pero, con frecuencia, no lo suficientemente evaluada. Aquilatadas o no, las decisiones que tomamos cambian el rumbo de nuestras vidas y las de otros a nuestro alrededor, haciéndonos adquirir compromisos. En especial, cuando el ser humano decide unirse a su pareja bajo el pacto del matrimonio se compromete a respetarlo/a y procurar su bienestar.
Por lo tanto, es importante comprender de antemano los alcances que tiene en nuestra vida este vínculo, cuyo fin último, según la perspectiva divina, es el de proporcionar a los cónyuges una mejor calidad de vida. Las parejas que se encuentran en vía de contraer matrimonio, y aquellas que ya están unidas y tienen el deseo de mejorar su relación, deben visualizar un horizonte juntos en el que se compartan, entre otras cosas, metas a corto y a largo plazo, en un ambiente de respeto mutuo, en el que la prioridad sea siempre el beneficio de la pareja, sobre el interés individual.
Si a lo señalado en las líneas de arriba no se le presta atención, es muy probable que los cónyuges vivan sin rumbo ni compromiso, creando una confusión similar a la que se produce en un equipo de fútbol en el que cada miembro sigue su propio rumbo sin respetar su posición ni la de los demás. En tal situación todos procurarían ordenar y delegar sin tener responsabilidad ninguna, tratando de obtener su propia satisfacción.
Esta falta de unión y visión conjunta es una de las mayores causas de separación de los matrimonios, ya que impide a los cónyuges desarrollar sus vidas paralelamente en armonía, a partir del respeto mutuo y el establecimiento de prioridades consecuentes con el vínculo matrimonial.
Para iniciar o fortalecer una relación matrimonial, sin duda alguna, se hace necesario asumir nuestro compromiso con responsabilidad honrando a nuestro cónyuge. Será el principio más importante para construir una relación saludable y satisfactoria para ambos.
Recordemos que el tiempo y el esfuerzo que invertimos en una relación, evidencia el valor que le otorgamos, priorizar nuestra relación conyugal nos dará resultados excepcionales en nuestra vida individual y de pareja.
Tips
* Fortalezcamos nuestra relación con Dios para así poder fortalecer las relaciones con el prójimo.
* Demos a nuestro cónyuge prioridad en nuestra vida.
* Seamos siempre honestos y transparentes.
* Seamos siempre buenos amigos o amigas de nuestra pareja; la amistad en la vida matrimonial va a prevalecer en contra de la rutina.
* Respetemos los espacios que se comparten juntos para conocerse y alimentar el amor.
* Decidamos desde el principio que el divorcio nunca ha de ser una opción.
* Nunca nos gritemos uno al otro.
* Aprendamos a dialogar sobre cualquier tema con nuestra pareja, la confianza es un factor importante en cualquier relación, y es una manera de honrar.
* Dediquemos tiempo de calidad juntos cada día.
* Expresemos nuestra felicidad por la persona que está a nuestro lado y disfrutemos cada momento de lo que tenemos sin lamentarnos por lo que no tenemos.
* No tratemos de cambiar a la otra persona, el cambio empieza por nosotros mismos
Psicólogo, M.Psc.
En medio de la presión de la vida moderna muchas son las actividades urgentes que requieren de nuestra atención. Pero el peligro es que en nuestro activismo descuidemos lo más importante: Cuidar el vínculo relacional con las personas que amamos.
Tiempo de calidad es el espacio que dedicamos para poder compartir, dialogar y expresar nuestras necesidades con las personas significativas de nuestras vidas. El tiempo de calidad permite compartir los sentimientos, emociones y lo que pensamos a nuestros allegados.
Esto despierta y fortalece el sentido de pertenencia y de ser importante para los demás como nuestra pareja y familia. La carencia de este tiempo puede sumirnos en un profundo y angustiante sentimiento de soledad que dañará nuestra calidad de vida y las relaciones importantes para nosotros.
- ¿Por qué el ser humano busca o siente la necesidad de tener la compañía del sexo opuesto?
Desde nuestro nacimiento, comenzamos un proceso de interacción con las personas que nos rodean; y desde nuestros primeros días ese tipo de relación modelará nuestros patrones emocionales primarios.
Estas relaciones objetales primarias, es decir, las relaciones con las personas más cercanas en la primera infancia, determinan una especie de mapa emocional con el cual nos conduciremos en la vida posteriormente. Gracias a estas relaciones nos podemos sentir amados o despreciados; aceptados o rechazados; importantes o invisibles.
Aparte de las personas que cumplen con la función materna y paterna, es la pareja la que tendrá un protagonismo determinante en la satisfacción o no, de las necesidades emocionales.
El impulso de estar en pareja con una persona del sexo opuesto nace del impulso erótico materializado en el sexo contrario. El sexo contrario pasa a ser fuente de nutrición emocional tal como lo fue la madre en el niño y la imagen paterna en la niña, es decir, tal como si la persona siguiera su mapa interno relacional primario con las figuras parentales que le brindaron sostenimiento emocional objeto de apego.
Según algunos psicoanalistas en la adolescencia el joven traspasa su deseo (apego) por la madre hacia una joven y la adolescente del padre hacia un joven, estableciéndose de esa manera el deseo por sexo opuesto; Freud trató de explicar este complejo fenómeno con la metáfora del “Complejo de Edipo” para el varón y Jung posteriormente con el “Complejo de Electra” aplicado a la mujer.
- ¿Cuál es el objetivo de vivir en pareja?
Tal como se mencionó anteriormente, la pareja viene a continuar supliendo la necesidad de sostenimiento afectivo y la nutrición emocional que todo ser humano necesita, pero más como un complemento que como un suplidor solamente. Hay quienes no tienen una persona como fuente de esta nutrición emocional, pero cuentan con otra fuente que cumple simbólicamente la función de satisfacción y sostenimiento emocional tal como sacerdotes y monjas. Es interesante que ellos utilicen términos como comprometerse o incluso casarse con la iglesia, con la cual han establecido una verdadera relación vincular.
Entonces, podemos decir que primordialmente el objetivo de establecer una pareja en sentirse amado y amar. Notado y connotado por ese “Otro/a” que es al mismo tiempo objetivo y fuente de afecto. Donde lo ideal es el logro de un vínculo nutridor por obra del amor mutuo.
Otra razón y no menos importante es el impulso intrínseco de perpetuar la especie a través de la procreación. El ser humano encuentra sentido de plenitud en el acto de perpetuarse a través de su descendencia. La familia no solo evita la angustia de la soledad, sino que crea el marco para experimentar el sentido de pertenencia y de ser amado/a. La salud mental de las personas está ligado, en primer lugar, a si esta se desarrolla o no en un sistema familiar donde se manifiesta el afecto, respeto y consideración mutua. Donde existan reglas claras aunque flexibles, y que permitan el desarrollo de la consciencia de solidaridad hacia los demás.
- ¿Cómo mantener viva la relación de pareja?
Existen dos pilares básicos para el mantenimiento de un vínculo satisfactorio en la pareja: La capacidad de desarrollar una buena amistad, y el mantenimiento del lazo erótico. Una pareja son dos personas relacionadas por la mutua confianza y la capacidad de disfrutar el estar juntos, sumado a la mutua atracción y capacidad de disfrute de la sexualidad.
Para mantener entonces viva una relación la pareja no debe descuidar el vínculo del compañerismo y del mutuo apoyo. Toda relación demanda tiempo, para poder compartir sus mutuas necesidades. Cultivar la comunicación significativa. Esto significa poder compartir los sentimientos y necesidades emocionales más profundas con la pareja.
El no poder lograr esto en la pareja, puede generar el alejamiento emocional hasta establecerse lo que se conoce como “divorcio emocional”. Las personas se sienten solas aunque tengan una pareja, ya no comparten tiempo y el sentido de la amistad de diluye.
- ¿Cómo avivar el deseo sexual?
El factor sexual en una relación de pareja es clave. La sexualidad consiste en una forma de tratarse y transmitir el afecto en una relación de pareja. Lo erótico en la relación es fundamental para que las personas se sientan especiales. El divorcio emocional acompañado del descuido en el área de la sexualidad son las principales causas de rompimiento e infidelidad de las parejas. Cuando una persona puede sentirse deseada por su pareja, su autoestima se nutre y se siente afirmada.
Por lo tanto, se le debe de dar al tema de la sexualidad su lugar en la relación. Una de las maneras de mantener viva la sexualidad es, en primer lugar, tomar consciencia de la importancia de esta. La pareja debe desarrollar la capacidad de hablar sobre el tema sexual y cómo crecer en esta área. Hoy día existen muchos libros especializados en el tema escritos por profesionales en el tema y que pueden ser un recurso de la pareja para meditar y compartir sobre un tema tan significativo para la relación.
La asistencia a profesionales. De existir algún tipo de discrepancia sobre el tema, es aconsejable la visita a un profesional en el tema, como un psicólogo o sexólogo, lo importante es no descuidar la dinámica sexual como fuente de satisfacción mutua para evitar el deterioro de la relación.
Asimismo, se debe de tener especial atención en cuanto al tiempo de calidad en la pareja. Para poder cultivar tanto la amistad como la sexualidad, es menester el dedicar tiempo de calidad a la relación de pareja. Esto por lo general demanda un esfuerzo de ambos ya que la demanda de la vida moderna tiende a robarnos el tiempo que la pareja necesita.
- Consejos para maximizar el tiempo juntos entre trabajo, hogar e hijos
Existen cinco áreas importantes que se deben tener presentes en la vida de toda familia.
1. El espacio individual: Toda persona necesita dedicar tiempo para sí misma. Puede ser para lograr metas en los estudios, trabajar en su salud, recrearse, trabajar su espiritualidad, etcétera. Quien se siente bien consigo mismo puede dar y compartir de su abundancia emocional a otros.
2. El espacio de pareja: La pareja requiere tiempo para cultivar su amistad, cercanía emocional y crecer en el goce de su sexualidad.
3. El espacio nuclear: Consiste en el tiempo que se pasa en relación con el resto de la familia. La familia debe estar vinculada mediante el contacto y el diálogo de sus miembros entre sí.
4. El espacio social: es como la familia se relaciona con sus familia extendida, iglesia, comunidad, etcétera. Si bien la familia requiere privacidad, no puede ser un ente aislado de los demás, y desarrollar la capacidad de socializar.
5. El espacio del trabajo: El trabajo requiere tiempo, pero muchas personas pueden descuidar las otras generando un serio desequilibrio que afectará a todo el sistema familiar.
Además, es importante mencionar que la familia atraviesa etapas. Puede ser que en algunas etapas de la vida de la familia cierto espacio demande más que otro, pero debemos tener el cuidado de no permanecer así más de lo necesario, tomando en cuenta que lo más importante es crecer emocional y espiritualmente. Para esto, la pareja y la familia siguen siendo el marco principal donde el sentido de pertenencia y de ser amado se hace realidad. Pero las vinculaciones afectivas tienen que alimentarse y cuidarse, esto requiere tiempo de calidad donde el diálogo significativo y la demostración física del afecto se manifiesten.
Por Helena Calderón
Psicóloga
¿Cómo saber si nuestro matrimonio tiene la prioridad que merece?
¿Cómo darnos cuenta si el amor se está acabando?
¿Cómo honramos a nuestra pareja?
¿Damos a nuestro cónyuge el respeto que se merece?
La mayoría de parejas se casan teniendo grandes expectativas para su matrimonio y con desmesuradas ilusiones. Los mismos, en muchas oportunidades, no toman en cuenta las responsabilidades que el acto del matrimonio implica (cada uno debe asumir su parte al conformarse en cónyuge de su pareja). Frecuentemente, esta visión incompleta del matrimonio provoca que en poco tiempo las expectativas se vuelvan en frustraciones y el encanto en desilusión.
Podemos observar con frecuencia que uno o ambos integrantes de la pareja no interiorizan el concepto integral del matrimonio, por lo tanto sus actuaciones continúan reflejando intereses individuales por encima del bienestar de la pareja. Este comportamiento no es consecuente con el compromiso, libremente adquirido, al unir sus vidas en matrimonio. Por lo tanto esto origina una serie de conflictos que deterioran, en mayor o menor grado, la relación de pareja.
Es importante entonces, reconocer que nada ocurre por casualidad; toda forma de proceder tiene una causa y un efecto. Nuestras acciones no brotan espontáneamente, sino que responden a una decisión conciente, pero, con frecuencia, no lo suficientemente evaluada. Aquilatadas o no, las decisiones que tomamos cambian el rumbo de nuestras vidas y las de otros a nuestro alrededor, haciéndonos adquirir compromisos. En especial, cuando el ser humano decide unirse a su pareja bajo el pacto del matrimonio se compromete a respetarlo/a y procurar su bienestar.
Por lo tanto, es importante comprender de antemano los alcances que tiene en nuestra vida este vínculo, cuyo fin último, según la perspectiva divina, es el de proporcionar a los cónyuges una mejor calidad de vida. Las parejas que se encuentran en vía de contraer matrimonio, y aquellas que ya están unidas y tienen el deseo de mejorar su relación, deben visualizar un horizonte juntos en el que se compartan, entre otras cosas, metas a corto y a largo plazo, en un ambiente de respeto mutuo, en el que la prioridad sea siempre el beneficio de la pareja, sobre el interés individual.
Si a lo señalado en las líneas de arriba no se le presta atención, es muy probable que los cónyuges vivan sin rumbo ni compromiso, creando una confusión similar a la que se produce en un equipo de fútbol en el que cada miembro sigue su propio rumbo sin respetar su posición ni la de los demás. En tal situación todos procurarían ordenar y delegar sin tener responsabilidad ninguna, tratando de obtener su propia satisfacción.
Esta falta de unión y visión conjunta es una de las mayores causas de separación de los matrimonios, ya que impide a los cónyuges desarrollar sus vidas paralelamente en armonía, a partir del respeto mutuo y el establecimiento de prioridades consecuentes con el vínculo matrimonial.
Para iniciar o fortalecer una relación matrimonial, sin duda alguna, se hace necesario asumir nuestro compromiso con responsabilidad honrando a nuestro cónyuge. Será el principio más importante para construir una relación saludable y satisfactoria para ambos.
Recordemos que el tiempo y el esfuerzo que invertimos en una relación, evidencia el valor que le otorgamos, priorizar nuestra relación conyugal nos dará resultados excepcionales en nuestra vida individual y de pareja.
Tips
* Fortalezcamos nuestra relación con Dios para así poder fortalecer las relaciones con el prójimo.
* Demos a nuestro cónyuge prioridad en nuestra vida.
* Seamos siempre honestos y transparentes.
* Seamos siempre buenos amigos o amigas de nuestra pareja; la amistad en la vida matrimonial va a prevalecer en contra de la rutina.
* Respetemos los espacios que se comparten juntos para conocerse y alimentar el amor.
* Decidamos desde el principio que el divorcio nunca ha de ser una opción.
* Nunca nos gritemos uno al otro.
* Aprendamos a dialogar sobre cualquier tema con nuestra pareja, la confianza es un factor importante en cualquier relación, y es una manera de honrar.
* Dediquemos tiempo de calidad juntos cada día.
* Expresemos nuestra felicidad por la persona que está a nuestro lado y disfrutemos cada momento de lo que tenemos sin lamentarnos por lo que no tenemos.
* No tratemos de cambiar a la otra persona, el cambio empieza por nosotros mismos









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